viernes

trizas

No puede ser que sólo me la pase viendo cómo hacer más bonita la apariencia del editor de textos, pura distracción, alejarse del objetivo, la estúpida desidia obstinada que se encuentra siempre a mi lado. No puedo seguir así, no puedo seguir diciendo no a todo.

Para poder concentrarme hace falta algo que he dejado atrás, el viaje, todo esto tan banal, tan triste, tan solo.

Me hacen falta los márgenes tan propios de una página, ver detrás de ella lo que existe, lo tridimensional, aquello que le afecta el tiempo y demás cosas. Y es una tontería porque podría tomar como cuadro, como lienzo el rectángulo de la pantalla, tener mi libreta panorámica que muestra un cursor parpadeante estableciendo el punto en el que voy, la distancia que hay entre esta palabra y el comienzo. Quizás sea así.

Puras probabilidades estúpidas, puro pensar en divergencias, digresiones en cascada, una seguida de la otra, el diablito diciendo que me aleje y el ángel que me acerque, o el negro y el blanco, el verde y el azul, el gris.

Genial, acaba de tronar un transformador por algún lado, escuché el ruido hasta acá, pasó un poco de tiempo en lo que se reestablecía la luz. ¿Tan dependiente es esta civilización en la que me encuentro? A veces todo me da asco, me repugna, me harta.

Hay una contradicción muy grande entre mis pensamientos y mis actos cotidianos. Vivo en lo que considero la inmundicia, lo no deseable. Heme aquí, parado, varado, amarrado, cagado.

¿Dónde dejé la convicción? La tenía entre manos, encontré la magia y me fui alejando a conciencia pura de ella. Tuve miedo, pero sigo sin poderlo especificar y no entiendo esta necedad mía de ponerle marco, como si pudiese dejarlo ahí colgado en mi cuarto de memorias, creyendo que lo alejaría de mí de tal manera.

Si bien algo es cierto es que no estoy contento, ni a gusto. Me sabe mal el transcurso, esta parte que lleva ya demasiado tiempo. Siempre al tanto de la esperanza, del hartazgo que me hará una vez más salir, retirarme... y en mi mente permanece aquel dicho "retirarse no es huir". ¡Cómo me hace falta un escudero! Que entre sus pensamientos alente el paso, mientras él lleva cerca del pecho sus propias ilusiones, la dicha de su ínsula.

Pues que a falta de tal tendré que valerme de mis múltiples contradicciones y pensamientos. Aquella vez de la confrontación, de la disputa en el cuarto rentado.
De cabeza, para mi caída.


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Recién llegando de la duermevela y estabas ahí, ¿cómo es que me puedo acordar de las cosas más triviales? de las más raras, me han dicho. No lo sé, pero no es sólo el recuerdo de tal suceso, es todo lo que lleva consigo, por ello, he soñado esta vez con la esencia de un recuerdo de ti pero puesto en una situación totalmente ficticia. Aunque sé que no es la manera de decirlo (al menos no me satisface) no confundo el cómo se sentía tu pierna con ninguna otra... incluso tu expresión al sentir una especie de cosquilleo en ella cuando alguien la tocaba, justamente en la rodilla... y a diferencia del presente, tu rostro fue de contento, de furia controlada, de una negativa al golpe.

Quisiera no haber despertado, pero sudaba y me parece que estoy a punto de caer enfermo.

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¿Qué ha sido de las manchas en la piel? Las uñas bañadas en tinta y polvo. Tan moderno escritor que no mancha su cuerpo, son rasgos perdidos en el transcurso del tiempo. ¡Cuánto admiro los restos de un suceso! Es historia lo que queda atrás y que mejor rastro que aquel que se lleva en el cuerpo no hay... extrañar épocas no vividas y virtudes que sólo quedan para admirar, no presentes, no olvidadas y eventualmente revisitadas.

Forman parte del trabajo los indicios de dicha acción, pero es ahora un tiempo moderno en que cada vez se deja más y más esto atrás.

Admiro a aquellos que usen tinta y presentes los plásticos y escénicos, que siempre las huellas llevan consigo.

En fin que el rastro del trabajo tiende a quedar en el olvido, por esta tonta obsesión de limpieza.
Carpintería, pintores de casas y paredes, carniceros, cocineros... quien use sus manos en cosa distinta al plástico, hola.

3 comentarios:

ш dijo...

Buen flujo, me gusta.

Estoy en San Sebastián, y me creo Franz Kafka, pero no escribo ninguna canción, aunque igual termino en una tasca.

Te mando un abrazo que te encuentre bien.

Leonor Montes de Oca dijo...

la palabra trizas siempre me ha gustado, leerlos ahora me va a dar clases de ortografia, que buena falta me hacen.

Carolina Zorrilla dijo...

Ahora entiendo lo del "viaje tangible".